En la reveladora y clara guía que Rebelar ofrece, los maestros John Heath y Phil Knitter revelan a qué nivel comprendemos lo que entendemos como contracultura, lejos de tratar con el programa, no fue (e incluso es) más que una variación de esta última (el sistema ) a las preferencias con precisión los sistemas antis que se aplicaron en los 60. No fue, por tanto, respuesta, sino ingesta.

“El director de cine convierte al personaje en la imitación best de Wayne Connection, un corredor encubierto del 50 por ciento, el superhéroe de la comunidad del cónyuge”

El consumo no conoce límites ni el potencial de rechazo. Todo lo que ingiere Siguiendo el pensamiento, no es obvio a qué nivel la nueva heroína elegante, insaciable y muy ciberpunk que resulta de Lisbeth Salander es una indicación de los períodos o, mucho más intenso, elemento de ellos. Sea como sea, tanto los doce síntomas como los elementos están ahí para ser absorbidos. Además, nos comen. La última película de un cuento que no es realmente está cedida a los datos. Ahora sí, la historia está informada a través del personaje best y encarnada firmemente por Claire Foy y no por su foto a través del reportero que, como Tintin, nunca hizo una observación.

Fede Alvarez, el director de la película, convierte a Lisbeth en la imitación best de Wayne Connection, un agente encubierto en un 50 por ciento, el superhéroe de la comunidad cónyuge. Las acciones atormentadas de Bob Fincher, adiós al porno-gore de la edición Remedial. Ahora, todo es gimnástico MeToo. Y es con rapidez, decencia y excelentes emociones. Un sentimiento de comediante y operativo. En este issue, no es obvio quién reacciona a qué o, aún más importante, quién toma a quién. Una vez más, hemos perdido. El programa, ya nos advirtieron, puede hacerlo todo.

Claire Foy va de rey mamá a espía sin padre sin posibilidad de ruptura. Realmente es algo más que espectacular.

– En su deseo de extenderse, Álvarez no recuerda y entierra todos los resultados atractivos y sucios de Fincher.